domingo, abril 02, 2017

La retórica de Eloy

En retórica oratoria pueden distinguirse dos corrientes de filiación (y de actuación) con sus respectivos grados, como ya se advirtiera en el tratado Sobre lo sublime (de pseudo-Longino) que tanto éxito tuvo en el siglo XVIII: por una parte se encontraría la representada por los seguidores de Apolodoro, que sostendría que en el arte de la oratoria se podían fijar principios de valor científico, tales como la persuasión ejercida por medio de la palabra, que debía ser usada de la forma más racional posible, con el apoyo de los hechos y apartándose de toda posible ilusión o sugestión que pudiera propiciar el embelesamiento, la exaltación y el éxtasis. Y por otra estarían los seguidores de Teodoro, que asignarían un papel predominante a la pasión, a la parte afectiva e irracional del alma humana, al sentimiento que irrumpe al margen de toda razón que ya no se conforma con la persuasión y pretende el éxtasis.

Puede que uno de los filósofos vivos más importantes del mundo sea actualmente Antonio Escohotado, un perfecto representante del pensamiento que se forja sobre el uso del verbo y el sustantivo como instancias de conocimiento en su sabia conjunción, evitando en la medida de lo posible toda adjetivación y reduciendo al mínimo la adverbiación. De la misma forma, o por ello mismo, su oratoria sería una perfecta muestra de retórica a la manera de Apolodoro. Sobriedad, elegancia, empirismo y racionalidad llevados a un tipo de argumentación que no hurga en las emociones del espectador, sino que más bien al contrario le insta a esa misma sobriedad y racionalidad.

Respecto a su faceta de orador, que es la que aquí nos ocupa y no otra (que daría para largo), puede decirse lo que puede comprobarse en muchos de los vídeos colgados en la plataforma youtube. Yo he tenido la paciencia de verlos/escucharlos todos, lo que sin duda ha servido, entre otras cosas, para potenciar -en perfecta avenencia con la memoria- mis conocimientos adquiridos en la lectura de sus libros. Los he visto todos aun cuando una de las dos facetas de Escohotado como pensador me interese mucho menos que la otra, porque en efecto son dos las vías de análisis/investigación/pensamiento por las que el filósofo/historiador se ha instalado en la elite del pensamiento mundial. Salvo alguna veleidad científica y asumiendo el reduccionismo que todo resúmen conlleva estas dos vías serían, por una parte el asunto de las drogas y por otra el del comunismo como forma opuesta del liberalismo económico. (En este sentido los que a mí me han parecido más interesantes con diferencia son los que hacen referencia a su obra magna, Los enemigos del comercio: https://youtu.be/bU04v-RBXAw).

En cualquier caso revisitar alguno de esos vídeos (que no son más que conferencias en las que se le ha requerido para hablar de esos dos asuntos sobre los que es un auténtico especialista) resulta sumamente instructivo en la medida en la que eluden la síntesis consuetudinaria para ofrecer al espectador una síntesis creativa, es decir, una síntesis que aun teniendo de referencia el asunto por el que ha sido requerido Escohotado acaba organizando una charla con un cierto nivel de autonomía temática. Escohotado sabe, como buen orador, que la gracia no puede estar en el resumir 14 años de investigación, sino en las distintas formas de contar el asunto, de expresarlo.

Pero por volver al asunto inicial: si podemos afirmar que Antonio Escohotado es, desde luego, un orador inspirado por Apolodoro, podemos también afirmar que su compañera de mesa -en ése otro vídeo sobre el tema de las drogas: https://youtu.be/x5ys77hquMM-, Fernanda de la Figuera, es una oradora inspirada por Teodoro. El primero usando la contención, la mesura y la precisión en el uso de datos, y la segunda usando la exaltación para apelar a las emociones y los afectos.

¿El resultado? Pues dependerá de para quién. Como siempre. A mi juicio Escohotado logra transmitir una credibilidad absoluta con independencia de que se pueda estar o no de acuerdo con lo que en última instancia podrían ser considerados juicios personales (que se encontrarían en otra dimensión de los argumentos más vinculados al empirismo de los hechos, que por otra parte llevan el peso del discurso), pero de lo que nadie puede dudar es de la ingente cantidad de conocimientos que posee, los que precisamente le permiten expresarse con esa serenidad que relega los adjetivos y con los que evita la exaltación.

Fernanda de la Figuera, sin embargo, no hace otra cosa que apelar a los afectos y la emociones. Su discurso es un grito y su argumento la queja y el lamento, e incluso el insulto. De tal forma que su oratoria acaba produciendo, a mi juicio, (y como yo no soy Escohotado y sí gusto de los adjetivos) un discurso vacío, hueco, inconsistente, pueril e incluso burdo y en definitiva zafio, histérico, grosero. Así es como ver este vídeo, que contiene intervenciones de ambos ponentes, puede resultar instructivo para todo aquel que quisiera ver con claridad la diferencia entre los dos tipos de oratoria, la inspirada en la razón y la inspirada en las pasiones.

Pero como decía más arriba estas conclusiones son, sólo (?), el producto de mi juicio particular, que no tiene por qué coincidir con el de otros espectadores. Es más que posible que quien decidiera ver los vídeos aquí comentados -y linkeados- pueda llegar a otro tipo de conclusiones, algo que no me sorprendería demasiado a tenor de la respuesta que en vivo y en directo recibieron dichos ponentes a lo largo de sus intervenciones. La respuesta del público ante las intervenciones de Escohotado fue el silencio casi sepulcral, sin embargo ese mismo público interrumpió a Fernanda con vítores y aplausos en varias ocasiones.

¿Qué puede querer decir esto? Lo que en principio se me ocurre no es más que lo que la videncia señala: que a los espectadores de esas ponencias les ponía cachondos la exaltación de Fernanda aunque la base de su burdo discurso (más allá de la vehemente defensa de un amigo suyo injustamente condenado por la Justicia) fuera extremadamente… populista. O precisamente por eso, por tratarse de un discurso netamente populista su entidad y su forma no pudo ser más que burda.

De tal forma se manifestaba la catadura intelectual de ese público asistente (público eminentemente joven). Un público que se quedaba aplatanado ante el exhaustivo y explícito Conocimiento que ni poseen ni desean poseer (porque en todo caso no lo necesitan para quejarse) y que sin embargo empatizaba con un discurso fundamentado en los gritos histéricos de una mujer que carecía de argumentos (porque tampoco los necesitaba para seducir a los ya de por sí tendentes a la exaltación debido precisamente a su falta de Conocimiento).

Post Scriptum. Por cierto, es precisamente Escohotado quien en su magna Los enemigos del comercio (3 tomos) hace un preciso análisis del concepto Comunismo y por extensión también del Populismo. Como también lo hace José Luis Pardo en su Estudios del malestar, uno de los mejores ensayos publicado en estos últimos años. No apto, por supuesto, para amantes de la queja y la adrenalina.

jueves, febrero 23, 2017

(In)Justicia y Puta Locura

Enciendo el televisor y me encuentro con una tertulia de periodistas, una de esas tertulias en las que los tertulianos parecen no estar nunca de acuerdo. Que es lo que toca para distraer al televidente inculto y alienado.

Hoy es el turno de Urdangarín y de si la Justicia es igual para todos.Cada tertuliano matiza su pensamiento que difiere del de los otros en alguna minucia, la que justifica su particular presencia en el falso debate. Sin embargo hoy se han puesto todos de acuerdo en una cosa: ninguno duda de que la actuación de la Justicia “ha mitigado totalmente el riesgo de fuga de Urdangarín”.

Y lo dicen, todos, mientras de fondo paracen imágenes de Urdangarín vestidito de pijo y paseando en bicicleta por las calles de Ginebra.

Así, no hay riesgo de que se fugue un tipo que, habiéndonos estafado unos cuantos millones a los españoles y habiendo sido declarado culpable por la Justicia española, pasea alegremente por Suiza… en vez de por la selva amazónica.

sábado, febrero 11, 2017

Premios Goya y la mujer

Un tal Jesús Mota (que no José Mota) decía hoy en El País que el IVA no era un problema relevante para la industria cinematográfica española. Lo explicaba muy bien en la misma página del editorial. Con una reducción del IVA al 10% en vez de al 21% no se solucionaba el problema que la industria dice tener, que no es otro que la falta de espectadores, esto es, la falta de ingreso por taquilla, esto es, la falta de dinero con la que poder financiar otras películas, la falta de músculo en una industria en la que pocos quieren invertir.


De hecho, en los Premios Goya de este año se ha pasado de puntillas sobre el asunto. Quizá porque, como bien se hizo saber en su retrasmisión, éste ha sido un buen año para el cine español: más estrenos, más espectadores, más dinero. La cuestión es que pudiendo haber incidido en el asunto del IVA como objeto de crítica y reivindicación no se ha hecho. Y el gremio sabrá por qué, pero no deja de ser algo desconcertante. Sobre todo si sabemos lo que el gremio disfruta regodeándose en la denuncia y en la reivindicación activista.


¡Y tampoco hay ninguna Guerra contra la que “luchar”! [O sí, pero fuera de España, lo que al parecer la hace irrelevante para los cómicos españoles].


Así, ¿qué hacer en los Premios Goya este año?, ¿qué hacer para no abandonar ese espíritu crítico, reivindicativo y activista que tan cachondos les pone a los del gremio? Pues fácil, buscar un asunto que les permitiera seguir con la queja, la denuncia y la reivindicación; y nada mejor (a falta de otro más coyuntural) que el asunto de la mujer y su discriminación(?).


Y por ese lado se escoró este año la “necesaria” carga ideológica que al parecer debe contener la anual entrega de premios. Una queja, pues, parecida a la que formulan otros mundos, como hemos podido comprobar en los anteriores posts, que se hacían cargo de denuncias de mujeres sobre la poca presencia de la mujer en los respectivos mundos del arte y los videojuegos.


Por cierto, desde que escribí el último post (http://albertoadsuara.blogspot.com.es/2017/01/mujeres-y-arte.html) a ahora se ha publicado en MAKMA otro artículo sobre el asunto (http://www.makma.net/el-arte-de-vender-arte/). Habla la Asociación de Galerías de Arte de la Comunidad Valenciana, compuesta por 18 galerías de las cuales 16 se encuentran dirigidas… ¡por mujeres! ¿Y qué se dice en el reportaje escrito por la infatigable reivindicadora Bel Carrasco? Pues que se necesita más presencia de la mujer en el mundo del arte.


¿Acaso es que su presencia es poca?* Desde luego que, dada la cantidad de mujeres que dirige y representa el sector comercial de ese mundo vinculado a la sensibilidad, podría decirse que NO, que su presencia es incluso abrumadoramente mayoritaria. Sin embargo siguen quejándose de la poca presencia de artistas-mujeres en las galerías de arte (?).


Seguro que a estas alturas del post ya hay gente que cree tener la respuesta a ese desfase señalado por las mujeres a modo de denuncia. Seguro que hay gente que piensa que todo el mal (que se significa en esa diferencia cuantitativa respecto al hecho expositivo) proviene, cómo no y una vez más, de las estructuras patriarcales tradicionales y machistas que impiden a las féminas estudiar carreras como la de Bellas Artes.


Pero resulta que NO: que tal y como en los dos artículos se deja bien claro (tanto en el publicado en El Mundo y comentado en anterior post como en el recientemente aparecido en MAKMA), ya hace años en los que el porcentaje de mujeres que estudian Bellas Artes supera con creces al de los hombres; ellas mismas lo dicen: un 70% de mujeres respecto a un 30 % de hombres.


¿Entonces, qué es lo que quieren las galeristas cuando exigen más visibilidad para las de su género?


¿Pero no son ellas las “dueñas” del arte que se exhibe? ¿No son ellas quienes programan su exposiciones y quienes eligen a los artistas?


¿Entonces, qué es lo que quieren esas mujeres -que controlan la faceta expositiva de ese sensible mundo del arte- que según ellas mismas discrimina a las mujeres artistas?


¿Cuál es la queja? ¿Dónde se encontraría la solución?


¿Que quiere Ana Belén cuando en los Goya pide -toda seria y circunspecta- más presencia de la mujer en el cine? ¿Que haya más actrices? No lo creo. ¿Que las actrices se planteen dirigir? Tampoco lo creo. Nadie tiene por que hacer aquello que no le apetece, como bien sabe la propia Ana Belén ¿Que haya más protagonistas femeninas? No creo que sea eso lo que pidiese, ya que con esa reivindicación sólo estaría haciendo alarde de una tremenda incultura. ¿Que haya más directoras? Vale, pero ¿quiénes, de dónde? ¿Salidas desde qué grupo de mujeres estudiantes (o no) que no muestran interés por la dirección cinematográfica?¿Para qué, pues, más mujeres si las propias mujeres son las que deciden no estar en ese terreno? ¿O acaso es que hay grandes directoras discriminadas y humilladas por la industria sólo por el hecho de ser mujeres? ¿A que no, a que no es eso? ¿Entonces? ¿Y por qué más directores y no, por ejemplo, más sonidistas? ¿Será que hay más sonidistas hombres que mujeres porque el sonido les interesa más a los hombres que a las mujeres? ¿Qué tiene la dirección que no tenga el sonido para que resulte más glamourosa su reivindicación? ¿Quién quiere ser sonidista? ¿Quién quiere dirigir cine? ¿No es así de sencillo? ¿Por qué entonces se ponen tan cachondos los del gremio cuando Dani Rovira o Ana Belén (y otros) reivindican con la cara larga un sinsentido, un sinsentido que sólo da muestras resquemor, odio y rencor hacia... ? ¿Hacia quién?

¿Cómo creen ustedes que podría justificarse la mayor presencia de un género que otro en una actividad digamos que creativa (aunque podría ser cualquier actividad laboral)? O sea, y haciéndolo extensivo, ¿cuál podría ser la explicación de que, de hecho, haya más directores que directoras en el mundo cinematográfico? ¿Saben la respuesta? ¿Difícil, no? 

Pero volvamos al artículo de MAKMA (sobre mujeres galeristas).


Para la peridista del artículo “El arte de vender el arte”, la tarea de vender arte es “Una tarea que exige combinar cualidades diversas: espíritu empresarial, visión comercial y, sobre todo, sensibilidad artística para detectar nuevas firmas que reflejen las tendencias de cada momento. Además, sutileza psicológica para lidiar con los creadores y los clientes, con sus respectivas manías y exigencias. Este cúmulo de factores imprime un fuerte carácter vocacional y hace que la venta de una obra de arte pueda considerarse, en cierta manera, también una forma de arte. Un arte para el que parecen mejor dotadas las mujeres como demuestra su creciente presencia en este mundo”.


Así pues, ya lo sabemos: hay cosas para las que están más dotadas las mujeres que los hombres.


*“Ahora” que son ellas las que mayoritariamente dirigen los negocios en el mundo del arte se quejan del estado de las cosas... como si “la cosa” no fuera con ellas, como si no fueran ellas las que configuran su propia programación expositiva. ¿Pero eso es verdaderamente “ahora” y desde hace poco? Recordemos:


Después del mandarinato de Juana Mordó en España, el mundo real del arte estuvo muchos años en manos de Juana de Aiizpuru, María Corral, Cármen Jiménez, Helga de Alvear, Soledad Lorenzo, Elba Benítez, Elvira González, Oliva Arauna, las Moriarty, Oliva María, Rosa Martínez, Estrella de Diego, Evelyn Botella, Rosa Olivares, Pilar Parra, Marta Cervera, Elena Ochoa, Ana María Guasch... Ellas lo controlaban TODO, ellas configuraron el panorama que representaba el arte español y foráneo en nuestro territorio. Y diseñaron la estrategia de expansión. Ellas impusieron su criterio, algo contra lo que no hay nada que objetar, digo yo. ¿O sí?

viernes, diciembre 23, 2016

Diálogo de ciegos: salirse de uno

Fedro. ¿Crees en el amor Alcibiades?

Alcibiades. ¿Qué pregunta es esa Fedro? Sabes que de esos temas nosotros sabemos más bien poco

Fedro. Bueno, preferiría que no pluralizaras; nosotros, mejor, que otros, estamos capacitados para hablar de todo aquello que afecta al alma del ser humano. Otra cosa es que queramos ser humildes y prudentes con ciertos temas

Alcibiades. Vaaale, ¿pero qué es lo que quieres saber exactamente?

Fedro. Pues eso, que si crees en el amor

Alcibiades. Caramba Fedro, me pones en un aprieto porque además yo soy muy pudoroso con estos temas; pero claro que creo en él

Fedro. De acuerdo Al, entonces defíneme el concepto, ¿qué sería para ti el amor?

Alcibiades. No sé qué respuesta darte, si una universal u otra más personal

Fedro. Estoy seguro que si me das la personal, además de serme más útil a mis propósitos, será igualmente universal

Alcibiades. Amor es que a uno se le sequen los ojos por miedo a cerrarlos

Fedro. No sé si entiendo

Alcibiades. Pues no haber empezado esta conversación

Fedro. No te molestes Al, que te noto muy a la defensiva

Alcibiades. Amar consiste en salirse de uno. Y tú lo sabes

jueves, diciembre 22, 2016

Diálogo de ciegos: prejuicios


Fedro. El otro día estuve con un idiota…

Al. (cortando) ¿Con uno sólo?

Fedro. No estoy de broma Alcibiades, déjame que te cuente

Alcibiades. Perdona Fedro, no quería importunarte, pero creía que ibas por otro sitio

Fedro. Pues no, querido Al, voy por el sitio de siempre, así que permíteme que continúe… por circunstancias que no vienen a cuento el otro día me presentaron a un tipo que sin duda era un idiota, pero dijo algo que me llamó poderosamente la atención y me ha hecho reflexionar

Alcibiades. Caramba Fedro me tienes en ascuas

Fedro. Dijo que “sólo observamos para ver lo que ya sabemos”

Alcibiades. Uff Fedro, sé qué pensar del asunto, por eso no entiendo muy bien ese desconcierto que manifiestas

Fedro. ¿Por?

Alcibiades. Pues por dos motivos que aquí, y no en otra posible ocasión, se dan conjuntamente. Pero primero y fundamentalmente debido al carácter de la misma frase

Fedro. Así que hay frases con carácter

Alcibiades. Ésta lo tiene amigo Fedro

Fedro. ¿Y?

Alcibiades. Es lo de siempre Fedro, lo de siempre; se trata de una frase ingeniosa pero falsa; no del todo y no siempre, pero falsa

Fedro. ¿No eras tú el que hace 2 días defendías la generalización como forma de acceso al conocimiento?

Alcibiades. La generalización, por supuesto, pero sólo en el caso de que ella contenga más verdad que falsedad; además, yo defiendo con uñas y dientes la generalización como premisa… como previo para seguir ahondando en aquello que la ha provocado, pero no la generalización en tanto que conclusión; hay una gran diferencia. Hay muchos individuos que sólo viven de frases ingeniosas. El problema es que hay mucha gente que se las cree y después las hacen suyas, las expanden y nos sitúan en el “gran lugar común”

Fedro. Puede Al, pero no me negarás que un punto de verdad sí tiene esta frase… porque los individuos en el fondo y generalmente se pasan la vida viendo sólo lo que tienen delante de sus narices

Alcibiades. Pues aquí viene el segundo motivo del que antes te hablaba y siento llevarte la contraria: que el que la ha dicho era un idiota

Fedro. Ah no, en eso no estoy de acuerdo yo. Es decir, sí era un idiota, pero no creo que ese sea motivo para...

Alcibiades (interrumpiendo) Además en tu réplica va implícita mi respuesta: estarás conmigo en que si siempre viéramos lo mismo -porque eso es al parecer lo que queremos ver- tropezaríamos siempre con el mismo obstáculo, y como bien sabemos los obstáculos cambian de forma y color a lo largo de nuestras vidas

Fedro. No lo tengo tan claro

Alcibiades. Tropezar de nuevo y con la misma piedra es una posibilidad conocida, pero se trata simplemente de una posibilidad metafórica; las piedras siempre son distintas

Fedro. Parece mentira que seas tú, querido Alcibiades, quien precisamente me esté 
discutiendo un aserto que podía haber sido incluso tuyo

Alcibiades. No entiendo muy bien porqué dices eso. Yo soy un gran defensor de lo prejuicios en la medida en que son tan inevitables como necesarios. Otra cosa sería el uso que se pueda hacer de esos prejuicios, que ya sabes…

Fedro. (interrumpiendo) Sí, conozco tu pensamiento, pero quizá sea ya hora de que lo 
recompongas si de lo que hablamos es, precisamente, de una mayoría… la que nos permite aceptar la generalización

Alcibiades. Sigo pensando que estás equivocado, pero se trata de un simple pensamiento. Creo que la frase es buena para un momento de lucimiento debido a su carácter ingenioso, pero yo sería de los que ante una afirmación tendría en cuenta la fuente y los matices que de ello pudieran colegirse

Fedro. Tú prefieres la persuasión a la seducción

Alcibiades. Exacto, las frases ingeniosas sueltas y sin contexto dialéctico me dan mala espina. Tengo mis prejuicios respecto a todo ello, como bien sabes. Sobre todo si las dice un idiota, amigo Fedro. Hay gente que pierde la razón por las formas y hay gente que la pierde por carecer de fondo

Fedro. Sí, pero la realidad no desaparece por dejar de creer en ella.

sábado, diciembre 17, 2016

Diálogo de ciegos: escrúpulos

Fedro. Sabes, Alcibiades, he vuelto a discutir con mi vecino y me ha vuelto a decir que no está bien generalizar cuando se argumenta…

Alcibiades. ¡Pobrecitos!, los ignorantes son como cotorras, sólo saben de lugares comunes

Fedro. Ni siquiera son capaces de darse cuenta que ellos lo hacen constantemente cuando intentan imponer una opinión

Alcibiades. Y lo peor del caso es que si quisieras hacérselo ver no obtendrías ningún éxito. Si somos realistas podemos incluso afirmar que hay veces que una falsa generalización contiene más verdad  que una perífrasis verbal surgida de la autocensura o de las buenas intenciones

Fedro. Creo que te entiendo Al, y pienso que, en efecto, hay demasiada ignorancia; además ya sabemos ambos lo que pensamos de las buenas intenciones

Alcibiades. Seguro, amigo Fedro, pero lo que a mí me preocupa es la hipocresía que deviene de esa ignorancia. La gente cada vez tiene menos escrúpulos y más ideología

Fedro. Cómo te gusta generalizar Al

Alcibiades. No es que me guste, es que se trata de la única forma de avanzar en el conocimiento

Fedro. Pero ¿has contemplado la posibilidad de estar equivocado?

Alcibiades. Por supuesto amigo Fedro, pero para ello he tenido que generalizar. La escrupulosidad es una cuestión de moral y rigor. La moral tiene que ver con las reglas, las costumbres y la conducta, y el rigor con la autoexigencia

Fedro. Escrúpulo, como sabrás, viene de escrupulos, que significa guijarro pequeño y puntiagudo. Y yo no sería de los que creyera que para saber afrontar el sufrimiento hace falta entrenamiento. Bajo mi punto de vista no hace falta ponerse un guijarro dentro del zapato para recordarnos el camino recto

Alcibiades. Yo tampoco, pero no estaría de más tener ese guijarro en la mesita de noche

Fedro. Bueno, puesto a aceptar tu teoría creo que sería más práctico llevarlo en el bolsillo

Alcibiades. ¿Dónde se encuentra el bolsillo en una falda o en un traje?

Fedro. ¿Qué quieres decir Al?

Alcibiades. Que los árboles son verdes

Fedro. No siempre

Alcibiades. Pues eso, pero yo tengo el guijarro debajo de la almohada

martes, diciembre 06, 2016

Diálogo de ciegos: el mar

Diálogo de ciegos: el mar

Fedro. Sabes, Alcibiades, siempre hay un hecho en nuestras vidas que nos marca de tal forma que divide nuestra existencia en dos

Alcibiades. No entiendo muy bien qué quieres decirme

Fedro. Bueno, que siempre hay un antes y un después, después de un hecho decisivo, y que ese hecho nos convierte, en cierta manera, en una persona distinta

Alcibiades. (Interrumpiendo) Por eso es decisivo…

Fedro. Ya, pero la cuestión es que ese hecho nos transforma, pero sin dejar de ser conscientes del cambio

Alcibiades. Todos somos un otro cada día, nuestra identidad en tanto que posibilidad unívoca es en realidad una invención, un constructo; en realidad somos muchos

Fedro. ¿Ya estamos otra vez, Al, no te das cuenta de que esa forma de pensar no nos lleva a ninguna parte y que en todo caso sirve para justificar nuestra indolencia?

Alcibiades. No sé qué quieres que te diga Fedro, tal vez exista un término medio…

Fedro. Lo que quiero decir es que no todos los hechos son importantes, y que por tanto no tienen ningún poder de influencia en nuestro carácter, que un puñado son relevantes pero tampoco nos cambian demasiado y que uno sólo de ellos es decisivo.

Alcibiades. Sigo sin verlo claro, creo que nuestra identidad es inestable

Fedro. Perdona si te ofendo Al, pero no es digno de ti la defensa de la identidad múltiple, me parece simplista y hasta peligrosa, pero sobre todo vulgar en el sentido estricto de la palabra

Alcibiades. ¿Para tanto?

Fedro. Sí amigo Al, para tanto. Creo que el mal de nuestro tiempo tiene que ver mucho con la irresponsabilización del individuo y que ella nos viene inculcada por una sociedad que se recrea en la inmadurez

Alcibiades. ¿Se recrea?

Fedro. Exacto: se re-crea. Igual que te pasaba a ti el otro día con los estrategas me pasa a mí con los inmaduros. Creo que la inmadurez es el principio del mal. No soporto a los inmaduros y adem´as son unos pesados

Alcibiades. ¿Y cuál sería para ti ese hecho decisivo por el que sentiste que hubo un antes y un después en tu vida?

Fedro. El día que comprobé que el mar, verdaderamente y a pesar de todo, es azul

domingo, noviembre 27, 2016

Diálogo de ciegos: de estrategias

Diálogo de ciegos: de estrategias

Fedro. Entonces, ¿crees que toda estrategia tiene su aspecto maléfico?

Alcibiades. No sé si me pondría tan dramático, Fedro, eso suena muy tremendista, pero lo que en verdad sí creo es que las personas que rigen su vida por estrategias son peligrosas

Fedro. No veo que hayas quitado hierro al asunto

Alcibiades. Quizá tengas razón. ¿Pero acaso tú compartirías tu vida con alguien que lo tuviera todo, ya no tanto preescrito, pero sí organizado en función de sus objetivos preclaros, tan preclaros que que le exigieran tenerlo todo de alguna forma programado?

Fedro. Caramba Al, no sé qué decirte. Lo que creo es que pensando así puede que te pierdas algo…

Alcibiades. (Interrumpiendo) Querido Fedro, a nuestra edad tenemos ya poco que perder más allá de nuestra salud

Fedro. Es que no sé, a veces pienso que tus prejuicios te limitan

Alcibiades. Puede Fedro… e incluso puede que con ellos algo me pierda, nunca mejor dicho, pero sé que el hecho de carecer de ellos a ti te genera muchos problemas

Fedro. Y a ti tus prejuicios te generan inquietud, lo reconozcas o no

Alcibiades. ¿Pero cómo no lo voy a reconocer? ¡Claro que me genera inquietud, pero me libra del dolor

Fedro. El dolor es un proceso personal con un fin universal… necesario

Alcibiades. Me gusta lo que dices, pero no cambio la inquietud por el dolor.

Fedro. Pues yo pienso seguir confiando en la gente

Alcibiades. Me parece muy bien, pero yo voy a seguir desconfiando de quienes se mueven con estrategias, ya sean implícitas o explícitas. He podido comprobar a lo largo de mi vida que las personas que rigen su vida con microestrategias no acaban de ser buenas, más bien al contrario, y ahora sí me quiero poner tremendista: te diría incluso que son malas personas en el fondo

Fedro. ¡En el fondo!, ahora sí que te has pasado… Eso del fondo...

Alcibiades. Y además lo extendería a los grupos, a los colectivos, a las corporaciones. No se trata de que primen los objetivos en ellos, más bien se trata de otra cosa; el problema se encuentra en la idea que se tiene respecto a su acceso… al acceso de esos objetivos. En toda estrategia hay un cierto componente maléfico que impide la naturalidad, la transparencia, la fluidez... y ya sabes lo que eso puede significar… la carencia de naturalidad conduce a la hipocresía y a la mentira

Fedro. Sigo pensando que exageras y además pienso que no te hace demasiado feliz tanta desconfianza… Así que ya ves, pienso que en realidad ninguno de los dos se libra de algún tipo de infelicidad

Alcibiades. En el fondo llevas razón, pero no tanto por lo que me achacas sino más bien por lo que no me achacas. No me hace infeliz desconfiar de los estrategas, que son tantos, pero nada impide que el dolor me abrase cuando alguien en el que confié me decepciona

sábado, noviembre 26, 2016

Sobre la Igualdad

Sobre la Igualdad

¿La Igualdad? se pregunta uno. ¿Qué contestar?

La verdad es que resulta complicado responder a una pregunta cuya única respuesta posible admitida socialmente sólo puede ser una, valga la redundancia; a saber: la que utiliza ese mismo concepto desde la afirmación asertiva; la que no admite dudas acerca de su reivindicación; la que no admite disidentes en ese rechazo de la duda que conlleva toda pregunta. No existe la posibilidad de duda si la respuesta sólo puede ser una. Sólo es posible cabecear en positivo ante ella. Para nuestra época la Igualdad es sí o sí, y no existe posibilidad de disidencia; no existe en ningún caso la posibilidad de análisis semántico. “¿Para qué?”, se preguntan los adalides de la Corrección Política, ya la lleven puesta de forma explícita o de forma implícita.  

Así, no hay duda de que tanto la Opinión Pública como la Opinión Publicada, esto es, la emitida socialmente, tienen claro qué hacer con el concepto Igualdad: reivindicarlo ferozmente siempre fuere como fuere, por mucho que la pregunta, así planteada (¿La Igualdad?), pudiera quedarse siempre corta por incompleta. Son cosas de la Corrección Política: no mostrar fisuras en la asertiva estrategia cortando por lo sano desde la misma abstracción del concepto. La Igualdad -así en genérico y en abstracto- es para Ella, la Corrección Política, el fín último, esto es, el primer objetivo. ¡Pero no tanto en cuanto a su posible aplicación a la misma sociedad se refiere!, cosa imposible además de indeseable*, sino en su objetivo real, que no es otro que el de inocular la misma reivindicación feroz de esa Iguadad en nombre del Bien Supremo. En el mercado de las ideas regidas por la Corrección Política (que son prácticamente todas en la medida en que las ideas privadas no acceden a la Opinión Social) no existe la posibilidad de afinar, matizar, limitar el concepto Igualdad porque todas esas acciones serían vistas como enemigas del fin último de la estrategia. ¡Ay de quien se atreva a poner en duda la univocidad del término más allá del círculo privado!

¿Cuál ha sido el resultado después de 40 años de imposición ideológica? Pues el resultado previsto, que no es otro que el buscado por la misma estrategia que conlleva toda política impositiva. Y una estrategia, según el Léxico de Filosofía de Jacqueline Russ,  es el “el conjunto coherente de acciones destinadas a producir un resultado determinado, a eliminar al adversario, etc.; arte y habilidad para dirigir un asunto”.

Desde luego que en el caso que nos ocupa la coherencia es un aspecto definitivo. La psicótica reivindicacón de la Igualdad sólo puede obtener éxito desde un férreo control de la Opinión Pública y Publicada. Y esto es sólo es posible a través del Puro Control, que en este caso (como en otros de parecido fundamento) se ejerce, como digo, en nombre del Bien Supremo… pero siempre desde el Poder Omnívodo, desde ese Poder que sólo sabe expresarse desde el Pensamiento Único; desde ese Poder que no admite disidencias. desde ese Poder más preocupado por “eliminar adversarios” que de solucionar el problema, pues como ya hemos apuntado otras veces, la única forma de luchar contínuamente contra la Desigualdad -desde la Corrección Política- es dejando que ésta no deje de existir.

Pero insistimos ¿cuál ha sido el resultado? Pues ahí está a la vista de todos: que la Diferencia sigue manifestándose en la vida real con una naturalidad pasmosa (ver Nota), tan pasmosa como ajena a los desencajados rostros de todos aquellos que no ven más allá de la ideología impuesta por un Poder nada inocente, entre otras cosas porque toda imposición se ejerceje desde la tiranía y el despotismo (e incluso desde algo mucho peor, la perversa incultura y la maléfica ignorancia). Porque la Diferencia cristaliza en la sociedad con absoluta indiferencia hacia los Institutos de Mujer y las Consejerías de Igualdad.

Igualdad es, precisamente, aquello que no puede ser con independencia de sus posibilidades (siempre ambiguas debido a verdadera imposibilidad última), y Diferencia es, precisamente, aquello que por asentarse como única posibilidad de relación social -tanto en el sujeto en general como en el sexuado en particular- habría que aprender a gestionar. Algo que, no haría falta decirlo, nada tiene que ver con la igualdad de derechos (estamos hablando de igualdad de géneros por lo que al comportamiento entre ellos o hacia ellos se refiere).

Además, hablar en nombre del Bien para justificar una estrategia, es decir, asociar de forma arbitraria el concepto Igualdad al concepto de Bien, no deja de ser lo mismo que lo que hacía en antaño el estamento religioso cuando justificaba sus actos inquisitoriales en nombre de Dios. Y más aún si ha sido el propio pensamiento políticamente correcto quien lleva más de 40 años desdibujando las fronteras entre el bien y el mal a través del Pensamiento Académico (tesis, ensayos, ficción literaria, arte…) y desde la nueva Narrativa Audiovisual.

Dicen que todo es un problema de educación. Cierto, pero no estaría de más que desde ella se abrieran nuevas vías para abordar un problema que, como vemos día a día, permanece incólume. En efecto, sólo la educación permitiría señalar como fracasada una estrategia que se regenera a sí misma en función de los consecutivos fracasos. De hecho las noticias que hacen referencia a las funestas consecuencias derivadas de los problemas de género no hacen otra cosa que insistir en el fracaso persistente cada vez que magnifican las cifras que lo demuestran. Quizá entonces, y aceptando que se trata de un problema de educación, pudiera aceptarse otra vía que estuviera fundamentada en análisis menos prejuiciosos. Y tal vez así, diéramos entrada al concepto de Diferencia (tan factual como inevitable) y pudiéramos centrar la educación en el aprendizaje de la gestión de esa Diferencia.

En el Léxico de Filosofía, antes citado, dícese del concepto: Diferencia: Relación de alteridad entre dos cosas que tienen elementos idénticos. La verdad es que resulta difícil encontrar frases tan bellas como la que propone esta definición de Diferencia. Aristóteles dijo algo parecido, “Se llaman diferentes cuantas cosas son otras siendo en cierto modo idénticas”.

*Para saber si cualquier sociedad cree o no en la Igualdad como verdadero fin último no hay más que preguntar a unos padres con hijos en edad adolescente. Aquello padres que tuvieran hijos esforzados desearán con todas sus fuerzas que sus hijos no acaben teniendo la suerte de aquellos otros adolescentes que no hubieran pegado un palo al agua. Y si la suerte es lo que está en juego es porque las Igualdad además de imposible resulta indeseable. Siendo entonces la asunción de la Diferencia aquello a partir de lo cual puede afrontarse, con mayor sensatez, los asuntos relacionados con la Justicia/Injusticia. En cambio, si sólo se habla de Igualdad todo acabará conteniendo, inevitablemente, un sesgo de injusticia. Algo que pone cachondos a los practicantes y defensores de la Corrección Política. De todas formas no nos engañemos; cuando los políticos hablan de Igualdad sólo lo hacen o por votos o por dinero.
Y les funciona a la perfección. De ahí que muestren ese frontal rechazo a todo aquello que cuestione el concepto Igualdad.

Nota. Estaría bien que la gente reflexionara acerca de la ingente cantidad de niñas adolescentes que estos días pasados hicieron eternas colas (durante meses incluso) para poder ver de cerca a su héroe, un mierdecilla como Justin Bieber, un tipo que se lió a mandobles con sus fans una vez acabado el concierto.

domingo, octubre 30, 2016

Diálogo interrumpido (por la distancia temporal)

O del efecto flicker

(Un día cualquiera)
Fedro. ¿Sabes Al? hay quien dice sorprenderse ante la respuesta que los jóvenes dan en las urnas, pero la verdad es que no entiendo tal sorpresa.
Desde 1914 a 1945 en Europa, en la vieja Europa, más de 100 millones de personas han sido masacradas por las guerras, los campos, las hambres, las deportaciones… Por no hablar de todo lo acaecido después en los Balcanes y en toda la Europa Oriental, y por no hablar de las hambrunas africanas de las que los europeos parecemos no saber nada, quizá por sentirlas lejanas, digo yo. La cuestión es que si lo piensas bien los jóvenes tienen motivos para ser, si no nihilistas, sí al menos unos perfectos descreídos, lo que les da derecho a protestar ejerciendo su derecho a exigir un cambio en el estado de las cosas. Ellos no se merecen heredar un despropósito que no va con ellos… Hay motivos más que suficientes para entenderlos...

(Tres día después de un día cualquiera)
Alcibiades. Querido Fedro, he tardado en contestar porque lo que dices me parece tan importante como sorprendente. Tú te sorprendes ante la sorpresa de otros y yo me sorprendo de la tuya. No seré yo quien te quite la razón si fuera la razón lo que estuviera en juego, que no es el caso. Antes de responderte he querido realizar unas preguntas a mis alumnos, que no son sino esos jóvenes que necesitas entender para poder justificar. Digo yo. Pero, ¿acaso necesitamos entenderlos? ¿Es esa la cuestión? O mejor, ¿crees que cambiarían las cosas si los entendiéramos? Les pregunté si sabían quién era Stendhal y me dijeron que no; les pregunté si sabían quién es David Lynch y no lo sabían; les pedí que me dijeran nombres de directores de cine y su respuesta fue un murmullo; les pregunté acerca del problema de Oriente Medio y ninguno tenía opinión; les pregunté si sabían quién fue Pol Pot y no lo sabían; les pregunté por los Hutus y los Tutsis y creyeron que les hablaba de una película; les pedí opinión sobre lo acaecido en Ruanda años atrás y no supieron ni situar mentalmente el país. Después me retiré a mis aposentos y me encontré con esta noticia “El 85 % de los adolescentes no puede leer sin oír música al mismo tiempo, generando lo que los psicólogos llaman el flicker effect”. ¿Me sigues? 

martes, octubre 18, 2016

La forma y el concepto



La forma y el concepto

O la angustia, que también podría ser.

Desde un tiempo a esta parte han ido apareciendo unos dibujos en las paredes de las calles de Monteolivete (6 que yo haya contabilizado de momento). ¿Unos dibujos? Sí en la medida en que son formas realizadas teniendo la línea como fundamento. ¿Sólo dibujos? Eso ya no está tan claro porque se encuentran realizados en espacios públicos, en vías transitables por ciudadanos de a pie. ¿Graffitis entonces? Puede, pero tampoco está tan claro, sobre todo habida cuenta de los que “adornan” generalmente las calles de la urbe, que casi en su totalidad no son otra cosa que representaciones narcisistas realizadas por “niños” que se aburren. Algunos de ellos generados por necesidades estetizantes algo grotescas y otros directamente provocados por necesidades reivindicativas psicopáticas (tags).

La zona donde se ubican estos dibujos se encuentra limitada por Ruzafa y el Ensanche, así entre una zona hipster y una zona burguesa. Zona repleta de graffitis cuya única razón de ser es aquello que sirve para justificarlos: las necesidades de los adolescentes por expresar lo que al parecer no les dejan decir los mayores. Digo yo. ¿Y qué expresan con esos graffitis? Respuesta: nada.

Nada al menos que pudiera servir para provocar la reflexión del viandante, que sería en principio eso por lo que nació la necesidad de expresarse en espacios públicos, o bien a través de un estilo muy personal y repetitivo o bien a través de conceptos que jugaban con la ambigüedad con el fin de provocar esa reflexión. Nada que ver con las suciedad de los tags, que es aquello que predomina en el triángulo citado.

A veces aparecen, es verdad, graffitis que sin duda pretenden ser la obra de una artista. Aquí en Ruzafa pasa de vez en cuando pero no dejan de ser, la mayoría de las veces, más que ejercicios de estilo que derivan siempre en cierto manierismo. 



Estos dibujos son otra cosa. Al menos eso a mí me parece. No sé qué me quieren decir, pero tengo la convicción de que algo me quieren comunicar. Nada parece casual en el dibujo formado por dos formas diferenciadas pero claramente interdependientes. Tampoco parece casual la pose del antropomórfico falo que, plantado, se encorva de forma lánguida hacia adelante, como cansado, agotado. ¿Agotado? Sin duda, como demuestra esa otra forma cuyo significado tampoco está del todo clara: no se sabe bien si se trata de una gota de esperma o de un simple “bocadillo”. En cualquier caso, ese falo adulto, encorvado y cansado nos pide ayuda. ¿Se la podremos ofrecer?