viernes, diciembre 23, 2016

Diálogo de ciegos: salirse de uno

Fedro. ¿Crees en el amor Alcibiades?

Alcibíades. ¿Qué pregunta es esa Fedro? Sabes que de esos temas nosotros sabemos más bien poco

Fedro. Bueno, preferiría que no pluralizaras; nosotros, mejor, que otros, estamos capacitados para hablar de todo aquello que afecta al alma del ser humano. Otra cosa es que queramos ser humildes y prudentes con ciertos temas

Alcibíades. Vaaale, ¿pero qué es lo que quieres saber exactamente?

Fedro. Pues eso, que si crees en el amor

Alcibíades. Caramba Fedro, me pones en un aprieto porque además yo soy muy pudoroso con estos temas; pero claro que creo en él

Fedro. De acuerdo Al, entonces defíneme el concepto, ¿qué sería para ti el amor?

Alcibíades. No sé qué respuesta darte, si una universal u otra más personal

Fedro. Estoy seguro que si me das la personal, además de serme más útil a mis propósitos, será igualmente universal

Alcibíades. Amor es que a uno se le sequen los ojos por miedo a cerrarlos

Fedro. No sé si entiendo

Alcibíades. Pues no haber empezado esta conversación

Fedro. No te molestes Al, que te noto muy a la defensiva

Alcibíades. Amar consiste en salirse de uno. Y tú lo sabes

jueves, diciembre 22, 2016

Diálogo de ciegos: prejuicios


Fedro. El otro día estuve con un idiota…

Alcibíades. (cortando) ¿Con uno sólo?

Fedro. No estoy de broma Alcibiades, déjame que te cuente

Alcibíades. Perdona Fedro, no quería importunarte, pero creía que ibas por otro sitio

Fedro. Pues no, querido Al, voy por el sitio de siempre, así que permíteme que continúe… por circunstancias que no vienen a cuento el otro día me presentaron a un tipo que sin duda era un idiota, pero dijo algo que me llamó poderosamente la atención y me ha hecho reflexionar

Alcibíades. Caramba Fedro me tienes en ascuas

Fedro. Dijo que “sólo observamos para ver lo que ya sabemos”

Alcibíades. Uff Fedro, sé qué pensar del asunto, por eso no entiendo muy bien ese desconcierto que manifiestas

Fedro. ¿Por?

Alcibíades. Pues por dos motivos que aquí, y no en otra posible ocasión, se dan conjuntamente. Pero primero y fundamentalmente debido al carácter de la misma frase

Fedro. Así que hay frases con carácter

Alcibíades. Ésta lo tiene amigo Fedro

Fedro. ¿Y?

Alcibíades. Es lo de siempre Fedro, lo de siempre; se trata de una frase ingeniosa pero falsa; no del todo y no siempre, pero falsa

Fedro. ¿No eras tú el que hace 2 días defendías la generalización como forma de acceso al conocimiento?

Alcibíades. La generalización, por supuesto, pero sólo en el caso de que ella contenga más verdad que falsedad; además, yo defiendo con uñas y dientes la generalización como premisa… como previo para seguir ahondando en aquello que la ha provocado, pero no la generalización en tanto que conclusión; hay una gran diferencia. Hay muchos individuos que sólo viven de frases ingeniosas. El problema es que hay mucha gente que se las cree y después las hacen suyas, las expanden y nos sitúan en el “gran lugar común”

Fedro. Puede Al, pero no me negarás que un punto de verdad sí tiene esta frase… porque los individuos en el fondo y generalmente se pasan la vida viendo sólo lo que tienen delante de sus narices

Alcibíades. Pues aquí viene el segundo motivo del que antes te hablaba y siento llevarte la contraria: que el que la ha dicho era un idiota

Fedro. Ah no, en eso no estoy de acuerdo yo. Es decir, sí era un idiota, pero no creo que ese sea motivo para...

Alcibíades (interrumpiendo) Además en tu réplica va implícita mi respuesta: estarás conmigo en que si siempre viéramos lo mismo -porque eso es al parecer lo que queremos ver- tropezaríamos siempre con el mismo obstáculo, y como bien sabemos los obstáculos cambian de forma y color a lo largo de nuestras vidas

Fedro. No lo tengo tan claro

Alcibíades. Tropezar de nuevo y con la misma piedra es una posibilidad conocida, pero se trata simplemente de una posibilidad metafórica; las piedras siempre son distintas

Fedro. Parece mentira que seas tú, querido Alcibiades, quien precisamente me esté 
discutiendo un aserto que podía haber sido incluso tuyo

Alcibíades. No entiendo muy bien porqué dices eso. Yo soy un gran defensor de lo prejuicios en la medida en que son tan inevitables como necesarios. Otra cosa sería el uso que se pueda hacer de esos prejuicios, que ya sabes…

Fedro. (interrumpiendo) Sí, conozco tu pensamiento, pero quizá sea ya hora de que lo 
recompongas si de lo que hablamos es, precisamente, de una mayoría… la que nos permite aceptar la generalización

Alcibíades. Sigo pensando que estás equivocado, pero se trata de un simple pensamiento. Creo que la frase es buena para un momento de lucimiento debido a su carácter ingenioso, pero yo sería de los que ante una afirmación tendría en cuenta la fuente y los matices que de ello pudieran colegirse

Fedro. Tú prefieres la persuasión a la seducción

Alcibíades. Exacto, las frases ingeniosas sueltas y sin contexto dialéctico me dan mala espina. Tengo mis prejuicios respecto a todo ello, como bien sabes. Sobre todo si las dice un idiota, amigo Fedro. Hay gente que pierde la razón por las formas y hay gente que la pierde por carecer de fondo

Fedro. Sí, pero la realidad no desaparece por dejar de creer en ella.

sábado, diciembre 17, 2016

Diálogo de ciegos: escrúpulos

Fedro. Sabes, Alcibiades, he vuelto a discutir con mi vecino y me ha vuelto a decir que no está bien generalizar cuando se argumenta…

Alcibiades. ¡Pobrecitos!, los ignorantes son como cotorras, sólo saben de lugares comunes

Fedro. Ni siquiera son capaces de darse cuenta que ellos lo hacen constantemente cuando intentan imponer una opinión

Alcibiades. Y lo peor del caso es que si quisieras hacérselo ver no obtendrías ningún éxito. Si somos realistas podemos incluso afirmar que hay veces que una falsa generalización contiene más verdad  que una perífrasis verbal surgida de la autocensura o de las buenas intenciones

Fedro. Creo que te entiendo Al, y pienso que, en efecto, hay demasiada ignorancia; además ya sabemos ambos lo que pensamos de las buenas intenciones

Alcibiades. Seguro, amigo Fedro, pero lo que a mí me preocupa es la hipocresía que deviene de esa ignorancia. La gente cada vez tiene menos escrúpulos y más ideología

Fedro. Cómo te gusta generalizar Al

Alcibiades. No es que me guste, es que se trata de la única forma de avanzar en el conocimiento

Fedro. Pero ¿has contemplado la posibilidad de estar equivocado?

Alcibiades. Por supuesto amigo Fedro, pero para ello he tenido que generalizar. La escrupulosidad es una cuestión de moral y rigor. La moral tiene que ver con las reglas, las costumbres y la conducta, y el rigor con la autoexigencia

Fedro. Escrúpulo, como sabrás, viene de escrupulos, que significa guijarro pequeño y puntiagudo. Y yo no sería de los que creyera que para saber afrontar el sufrimiento hace falta entrenamiento. Bajo mi punto de vista no hace falta ponerse un guijarro dentro del zapato para recordarnos el camino recto

Alcibiades. Yo tampoco, pero no estaría de más tener ese guijarro en la mesita de noche

Fedro. Bueno, puesto a aceptar tu teoría creo que sería más práctico llevarlo en el bolsillo

Alcibiades. ¿Dónde se encuentra el bolsillo en una falda o en un traje?

Fedro. ¿Qué quieres decir Al?

Alcibiades. Que los árboles son verdes

Fedro. No siempre

Alcibiades. Pues eso, pero yo tengo el guijarro debajo de la almohada

martes, diciembre 06, 2016

Diálogo de ciegos: el mar

Diálogo de ciegos: el mar

Fedro. Sabes, Alcibiades, siempre hay un hecho en nuestras vidas que nos marca de tal forma que divide nuestra existencia en dos

Alcibiades. No entiendo muy bien qué quieres decirme

Fedro. Bueno, que siempre hay un antes y un después, después de un hecho decisivo, y que ese hecho nos convierte, en cierta manera, en una persona distinta

Alcibiades. (Interrumpiendo) Por eso es decisivo…

Fedro. Ya, pero la cuestión es que ese hecho nos transforma, pero sin dejar de ser conscientes del cambio

Alcibiades. Todos somos un otro cada día, nuestra identidad en tanto que posibilidad unívoca es en realidad una invención, un constructo; en realidad somos muchos

Fedro. ¿Ya estamos otra vez, Al, no te das cuenta de que esa forma de pensar no nos lleva a ninguna parte y que en todo caso sirve para justificar nuestra indolencia?

Alcibiades. No sé qué quieres que te diga Fedro, tal vez exista un término medio…

Fedro. Lo que quiero decir es que no todos los hechos son importantes, y que por tanto no tienen ningún poder de influencia en nuestro carácter, que un puñado son relevantes pero tampoco nos cambian demasiado y que uno sólo de ellos es decisivo.

Alcibiades. Sigo sin verlo claro, creo que nuestra identidad es inestable

Fedro. Perdona si te ofendo Al, pero no es digno de ti la defensa de la identidad múltiple, me parece simplista y hasta peligrosa, pero sobre todo vulgar en el sentido estricto de la palabra

Alcibiades. ¿Para tanto?

Fedro. Sí amigo Al, para tanto. Creo que el mal de nuestro tiempo tiene que ver mucho con la irresponsabilización del individuo y que ella nos viene inculcada por una sociedad que se recrea en la inmadurez

Alcibiades. ¿Se recrea?

Fedro. Exacto: se re-crea. Igual que te pasaba a ti el otro día con los estrategas me pasa a mí con los inmaduros. Creo que la inmadurez es el principio del mal. No soporto a los inmaduros y adem´as son unos pesados

Alcibiades. ¿Y cuál sería para ti ese hecho decisivo por el que sentiste que hubo un antes y un después en tu vida?

Fedro. El día que comprobé que el mar, verdaderamente y a pesar de todo, es azul

domingo, noviembre 27, 2016

Diálogo de ciegos: de estrategias

Diálogo de ciegos: de estrategias

Fedro. Entonces, ¿crees que toda estrategia tiene su aspecto maléfico?

Alcibiades. No sé si me pondría tan dramático, Fedro, eso suena muy tremendista, pero lo que en verdad sí creo es que las personas que rigen su vida por estrategias son peligrosas

Fedro. No veo que hayas quitado hierro al asunto

Alcibiades. Quizá tengas razón. ¿Pero acaso tú compartirías tu vida con alguien que lo tuviera todo, ya no tanto preescrito, pero sí organizado en función de sus objetivos preclaros, tan preclaros que que le exigieran tenerlo todo de alguna forma programado?

Fedro. Caramba Al, no sé qué decirte. Lo que creo es que pensando así puede que te pierdas algo…

Alcibiades. (Interrumpiendo) Querido Fedro, a nuestra edad tenemos ya poco que perder más allá de nuestra salud

Fedro. Es que no sé, a veces pienso que tus prejuicios te limitan

Alcibiades. Puede Fedro… e incluso puede que con ellos algo me pierda, nunca mejor dicho, pero sé que el hecho de carecer de ellos a ti te genera muchos problemas

Fedro. Y a ti tus prejuicios te generan inquietud, lo reconozcas o no

Alcibiades. ¿Pero cómo no lo voy a reconocer? ¡Claro que me genera inquietud, pero me libra del dolor

Fedro. El dolor es un proceso personal con un fin universal… necesario

Alcibiades. Me gusta lo que dices, pero no cambio la inquietud por el dolor.

Fedro. Pues yo pienso seguir confiando en la gente

Alcibiades. Me parece muy bien, pero yo voy a seguir desconfiando de quienes se mueven con estrategias, ya sean implícitas o explícitas. He podido comprobar a lo largo de mi vida que las personas que rigen su vida con microestrategias no acaban de ser buenas, más bien al contrario, y ahora sí me quiero poner tremendista: te diría incluso que son malas personas en el fondo

Fedro. ¡En el fondo!, ahora sí que te has pasado… Eso del fondo...

Alcibiades. Y además lo extendería a los grupos, a los colectivos, a las corporaciones. No se trata de que primen los objetivos en ellos, más bien se trata de otra cosa; el problema se encuentra en la idea que se tiene respecto a su acceso… al acceso de esos objetivos. En toda estrategia hay un cierto componente maléfico que impide la naturalidad, la transparencia, la fluidez... y ya sabes lo que eso puede significar… la carencia de naturalidad conduce a la hipocresía y a la mentira

Fedro. Sigo pensando que exageras y además pienso que no te hace demasiado feliz tanta desconfianza… Así que ya ves, pienso que en realidad ninguno de los dos se libra de algún tipo de infelicidad

Alcibiades. En el fondo llevas razón, pero no tanto por lo que me achacas sino más bien por lo que no me achacas. No me hace infeliz desconfiar de los estrategas, que son tantos, pero nada impide que el dolor me abrase cuando alguien en el que confié me decepciona

sábado, noviembre 26, 2016

Sobre la Igualdad

Sobre la Igualdad

¿La Igualdad? se pregunta uno. ¿Qué contestar?

La verdad es que resulta complicado responder a una pregunta cuya única respuesta posible admitida socialmente sólo puede ser una, valga la redundancia; a saber: la que utiliza ese mismo concepto desde la afirmación asertiva; la que no admite dudas acerca de su reivindicación; la que no admite disidentes en ese rechazo de la duda que conlleva toda pregunta. No existe la posibilidad de duda si la respuesta sólo puede ser una. Sólo es posible cabecear en positivo ante ella. Para nuestra época la Igualdad es sí o sí, y no existe posibilidad de disidencia; no existe en ningún caso la posibilidad de análisis semántico. “¿Para qué?”, se preguntan los adalides de la Corrección Política, ya la lleven puesta de forma explícita o de forma implícita.  

Así, no hay duda de que tanto la Opinión Pública como la Opinión Publicada, esto es, la emitida socialmente, tienen claro qué hacer con el concepto Igualdad: reivindicarlo ferozmente siempre fuere como fuere, por mucho que la pregunta, así planteada (¿La Igualdad?), pudiera quedarse siempre corta por incompleta. Son cosas de la Corrección Política: no mostrar fisuras en la asertiva estrategia cortando por lo sano desde la misma abstracción del concepto. La Igualdad -así en genérico y en abstracto- es para Ella, la Corrección Política, el fín último, esto es, el primer objetivo. ¡Pero no tanto en cuanto a su posible aplicación a la misma sociedad se refiere!, cosa imposible además de indeseable*, sino en su objetivo real, que no es otro que el de inocular la misma reivindicación feroz de esa Iguadad en nombre del Bien Supremo. En el mercado de las ideas regidas por la Corrección Política (que son prácticamente todas en la medida en que las ideas privadas no acceden a la Opinión Social) no existe la posibilidad de afinar, matizar, limitar el concepto Igualdad porque todas esas acciones serían vistas como enemigas del fin último de la estrategia. ¡Ay de quien se atreva a poner en duda la univocidad del término más allá del círculo privado!

¿Cuál ha sido el resultado después de 40 años de imposición ideológica? Pues el resultado previsto, que no es otro que el buscado por la misma estrategia que conlleva toda política impositiva. Y una estrategia, según el Léxico de Filosofía de Jacqueline Russ,  es el “el conjunto coherente de acciones destinadas a producir un resultado determinado, a eliminar al adversario, etc.; arte y habilidad para dirigir un asunto”.

Desde luego que en el caso que nos ocupa la coherencia es un aspecto definitivo. La psicótica reivindicacón de la Igualdad sólo puede obtener éxito desde un férreo control de la Opinión Pública y Publicada. Y esto es sólo es posible a través del Puro Control, que en este caso (como en otros de parecido fundamento) se ejerce, como digo, en nombre del Bien Supremo… pero siempre desde el Poder Omnívodo, desde ese Poder que sólo sabe expresarse desde el Pensamiento Único; desde ese Poder que no admite disidencias. desde ese Poder más preocupado por “eliminar adversarios” que de solucionar el problema, pues como ya hemos apuntado otras veces, la única forma de luchar contínuamente contra la Desigualdad -desde la Corrección Política- es dejando que ésta no deje de existir.

Pero insistimos ¿cuál ha sido el resultado? Pues ahí está a la vista de todos: que la Diferencia sigue manifestándose en la vida real con una naturalidad pasmosa (ver Nota), tan pasmosa como ajena a los desencajados rostros de todos aquellos que no ven más allá de la ideología impuesta por un Poder nada inocente, entre otras cosas porque toda imposición se ejerce desde la tiranía y el despotismo (e incluso desde algo mucho peor, la perversa incultura y la maléfica ignorancia). Porque la Diferencia cristaliza en la sociedad con absoluta indiferencia hacia los Institutos de Mujer y las Consejerías de Igualdad.

Igualdad es, precisamente, aquello que no puede ser con independencia de sus posibilidades (siempre ambiguas debido a verdadera imposibilidad última), y Diferencia es, precisamente, aquello que por asentarse como única posibilidad de relación social -tanto en el sujeto en general como en el sexuado en particular- habría que aprender a gestionar. Algo que, no haría falta decirlo, nada tiene que ver con la igualdad de derechos (estamos hablando de igualdad de géneros por lo que al comportamiento entre ellos o hacia ellos se refiere).

Además, hablar en nombre del Bien para justificar una estrategia, es decir, asociar de forma arbitraria el concepto Igualdad al concepto de Bien, no deja de ser lo mismo que lo que hacía en antaño el estamento religioso cuando justificaba sus actos inquisitoriales en nombre de Dios. Y más aún si ha sido el propio pensamiento políticamente correcto quien lleva más de 40 años desdibujando las fronteras entre el bien y el mal a través del Pensamiento Académico (tesis, ensayos, ficción literaria, arte…) y desde la nueva Narrativa Audiovisual.

Dicen que todo es un problema de educación. Cierto, pero no estaría de más que desde ella se abrieran nuevas vías para abordar un problema que, como vemos día a día, permanece incólume. En efecto, sólo la educación permitiría señalar como fracasada una estrategia que se regenera a sí misma en función de los consecutivos fracasos. De hecho las noticias que hacen referencia a las funestas consecuencias derivadas de los problemas de género no hacen otra cosa que insistir en el fracaso persistente cada vez que magnifican las cifras que lo demuestran. Quizá entonces, y aceptando que se trata de un problema de educación, pudiera aceptarse otra vía que estuviera fundamentada en análisis menos prejuiciosos. Y tal vez así, diéramos entrada al concepto de Diferencia (tan factual como inevitable) y pudiéramos centrar la educación en el aprendizaje de la gestión de esa Diferencia.

En el Léxico de Filosofía, antes citado, dícese del concepto: Diferencia: Relación de alteridad entre dos cosas que tienen elementos idénticos. La verdad es que resulta difícil encontrar frases tan bellas como la que propone esta definición de Diferencia. Aristóteles dijo algo parecido, “Se llaman diferentes cuantas cosas son otras siendo en cierto modo idénticas”.

*Para saber si cualquier sociedad cree o no en la Igualdad como verdadero fin último no hay más que preguntar a unos padres con hijos en edad adolescente. Aquello padres que tuvieran hijos esforzados desearán con todas sus fuerzas que sus hijos no acaben teniendo la suerte de aquellos otros adolescentes que no hubieran pegado un palo al agua. Y si la suerte es lo que está en juego es porque las Igualdad además de imposible resulta indeseable. Siendo entonces la asunción de la Diferencia aquello a partir de lo cual puede afrontarse, con mayor sensatez, los asuntos relacionados con la Justicia/Injusticia. En cambio, si sólo se habla de Igualdad todo acabará conteniendo, inevitablemente, un sesgo de injusticia. Algo que pone cachondos a los practicantes y defensores de la Corrección Política. De todas formas no nos engañemos; cuando los políticos hablan de Igualdad sólo lo hacen o por votos o por dinero.
Y les funciona a la perfección. De ahí que muestren ese frontal rechazo a todo aquello que cuestione el concepto Igualdad.

Nota. Estaría bien que la gente reflexionara acerca de la ingente cantidad de niñas adolescentes que estos días pasados hicieron eternas colas (durante meses incluso) para poder ver de cerca a su héroe, un mierdecilla como Justin Bieber, un tipo que se lió a mandobles con sus fans una vez acabado el concierto.

domingo, octubre 30, 2016

Diálogo interrumpido (por la distancia temporal)

O del efecto flicker

(Un día cualquiera)
Fedro. ¿Sabes Al? hay quien dice sorprenderse ante la respuesta que los jóvenes dan en las urnas, pero la verdad es que no entiendo tal sorpresa.
Desde 1914 a 1945 en Europa, en la vieja Europa, más de 100 millones de personas han sido masacradas por las guerras, los campos, las hambres, las deportaciones… Por no hablar de todo lo acaecido después en los Balcanes y en toda la Europa Oriental, y por no hablar de las hambrunas africanas de las que los europeos parecemos no saber nada, quizá por sentirlas lejanas, digo yo. La cuestión es que si lo piensas bien los jóvenes tienen motivos para ser, si no nihilistas, sí al menos unos perfectos descreídos, lo que les da derecho a protestar ejerciendo su derecho a exigir un cambio en el estado de las cosas. Ellos no se merecen heredar un despropósito que no va con ellos… Hay motivos más que suficientes para entenderlos...

(Tres día después de un día cualquiera)
Alcibiades. Querido Fedro, he tardado en contestar porque lo que dices me parece tan importante como sorprendente. Tú te sorprendes ante la sorpresa de otros y yo me sorprendo de la tuya. No seré yo quien te quite la razón si fuera la razón lo que estuviera en juego, que no es el caso. Antes de responderte he querido realizar unas preguntas a mis alumnos, que no son sino esos jóvenes que necesitas entender para poder justificar. Digo yo. Pero, ¿acaso necesitamos entenderlos? ¿Es esa la cuestión? O mejor, ¿crees que cambiarían las cosas si los entendiéramos? Les pregunté si sabían quién era Stendhal y me dijeron que no; les pregunté si sabían quién es David Lynch y no lo sabían; les pedí que me dijeran nombres de directores de cine y su respuesta fue un murmullo; les pregunté acerca del problema de Oriente Medio y ninguno tenía opinión; les pregunté si sabían quién fue Pol Pot y no lo sabían; les pregunté por los Hutus y los Tutsis y creyeron que les hablaba de una película; les pedí opinión sobre lo acaecido en Ruanda años atrás y no supieron ni situar mentalmente el país. Después me retiré a mis aposentos y me encontré con esta noticia “El 85 % de los adolescentes no puede leer sin oír música al mismo tiempo, generando lo que los psicólogos llaman el flicker effect”. ¿Me sigues? 

martes, octubre 18, 2016

La forma y el concepto



La forma y el concepto

O la angustia, que también podría ser.

Desde un tiempo a esta parte han ido apareciendo unos dibujos en las paredes de las calles de Monteolivete (6 que yo haya contabilizado de momento). ¿Unos dibujos? Sí en la medida en que son formas realizadas teniendo la línea como fundamento. ¿Sólo dibujos? Eso ya no está tan claro porque se encuentran realizados en espacios públicos, en vías transitables por ciudadanos de a pie. ¿Graffitis entonces? Puede, pero tampoco está tan claro, sobre todo habida cuenta de los que “adornan” generalmente las calles de la urbe, que casi en su totalidad no son otra cosa que representaciones narcisistas realizadas por “niños” que se aburren. Algunos de ellos generados por necesidades estetizantes algo grotescas y otros directamente provocados por necesidades reivindicativas psicopáticas (tags).

La zona donde se ubican estos dibujos se encuentra limitada por Ruzafa y el Ensanche, así entre una zona hipster y una zona burguesa. Zona repleta de graffitis cuya única razón de ser es aquello que sirve para justificarlos: las necesidades de los adolescentes por expresar lo que al parecer no les dejan decir los mayores. Digo yo. ¿Y qué expresan con esos graffitis? Respuesta: nada.

Nada al menos que pudiera servir para provocar la reflexión del viandante, que sería en principio eso por lo que nació la necesidad de expresarse en espacios públicos, o bien a través de un estilo muy personal y repetitivo o bien a través de conceptos que jugaban con la ambigüedad con el fin de provocar esa reflexión. Nada que ver con las suciedad de los tags, que es aquello que predomina en el triángulo citado.

A veces aparecen, es verdad, graffitis que sin duda pretenden ser la obra de una artista. Aquí en Ruzafa pasa de vez en cuando pero no dejan de ser, la mayoría de las veces, más que ejercicios de estilo que derivan siempre en cierto manierismo. 



Estos dibujos son otra cosa. Al menos eso a mí me parece. No sé qué me quieren decir, pero tengo la convicción de que algo me quieren comunicar. Nada parece casual en el dibujo formado por dos formas diferenciadas pero claramente interdependientes. Tampoco parece casual la pose del antropomórfico falo que, plantado, se encorva de forma lánguida hacia adelante, como cansado, agotado. ¿Agotado? Sin duda, como demuestra esa otra forma cuyo significado tampoco está del todo clara: no se sabe bien si se trata de una gota de esperma o de un simple “bocadillo”. En cualquier caso, ese falo adulto, encorvado y cansado nos pide ayuda. ¿Se la podremos ofrecer?






viernes, octubre 07, 2016

Diálogo de ciegos: Zeitgeist

Fedro. Me siento un tanto desconcertado Al, no sé qué tipo de virus se me ha metido en el ordenador pero de vez en cuando me sale en pantalla un anuncio parpadeante que dice “Una madura sale más barata que una puta”, ¿sabes por casualidad qué quiere decir?

Alcibiades. Y a mí me sorprende tu pregunta amigo Fedro. Por supuesto que no sé qué quiere decir, los dos sabemos que ambos somos gente poco preparada para abordar estos temas…

Fedro. ¿Estos temas?

Alcibiades. Sí, bueno, pues eso… ya sabes…

Fedro. Exacto: esos temas sobre los que nosotros no tenemos gran opinión, lo sé, pero ¿qué puede significar eso de que “una madura sale más barata que una puta”?

Alcibiades. No tengo ni idea, pero se me ocurre que pueda tener algo que ver con el espíritu de nuestros tiempos, de otra forma no…

Fedro. (Interrumpiendo) De acuerdo, pero eso no es decir demasiado

Alcibiades. Pues hay muchos pensadores que no han hecho en su vida otra cosa que justificarlo todo acudiendo al Zeitgeist

Fedro. Pero nosotros no somos así, Al. ¡Nosotros queremos saber!

Alcibiades. Pues en este caso no creo que te sirva de mucha ayuda. No sé qué puede significar esa frase de “una madura sale más barata que una puta”

Fedro. Más que una frase parecía un anuncio. (Pensando en voz alta y con la mirada perdida) “Una madura sale más barata que una puta”... ni idea… ¿pero crees que debemos preocuparnos?

Alcibiades. Bueno, yo diría que la afirmación…

Fedro. (Interrumpiendo) El anuncio

Alcibiades. Eso, el anuncio, pero a lo que iba: yo creo sólo debería preocuparnos en la medida que no lo entendemos… aunque seguro que no carece de sentido… 

domingo, octubre 02, 2016

Diálogo de ciegos: el vecino

Fedro. ¿Sabes Al?, dicen que la realidad supera la ficción.

Alcibiades. Pero eso es imposible

Fedro. Bueno, es lo que dicen

Alcibiades. Lo cierto es que cada vez son más gilipollas los vídeos que se viralizan en la red

Fedro. Ves, querido Al, hay que repensar todas las cosas. No creo que estemos en condiciones de rechazar cualquier posibilidad. Las cosas no son como antes

Alcibiades. Nunca han sido como antes amigo. Mi vecino, ya te digo, es buena gente, pero se descarga todo lo que puede de internet sin pagar ni un euro. Se sabe todos los trucos; no tiene ningún respeto sobre la propiedad intelectual… y se cree muy de izquierdas

Fedro. ¿Y no es cierto que las focas apenas interesan ahora? ¿Te has parado a pensar por qué ya nadie habla de focas?

Alcibiades. Ni de ocas… pero sí de toros

Fedro. ¿Quizá porque Brigitte Bardot ya no existe?

Alcibiades. ¿Tu crees que si nos lo propusiéramos podríamos ser unos buenos comunicadores en la red?

Fedro. No Al, no, para triunfar como youtuber tienes que ser mucho más inteligente de lo que somos nosotros: y además somos muy pudorosos

Alcibiades. Ay, Brigitte Bardot, ¿te acuerdas de Las petroleras?

Fedro. Claro, pero ten en cuenta una cosa: ellas de nosotros no