martes, diciembre 06, 2016

Diálogo de ciegos: el mar

Diálogo de ciegos: el mar

Fedro. Sabes, Alcibiades, siempre hay un hecho en nuestras vidas que nos marca de tal forma que divide nuestra existencia en dos

Alcibiades. No entiendo muy bien qué quieres decirme

Fedro. Bueno, que siempre hay un antes y un después, después de un hecho decisivo, y que ese hecho nos convierte, en cierta manera, en una persona distinta

Alcibiades. (Interrumpiendo) Por eso es decisivo…

Fedro. Ya, pero la cuestión es que ese hecho nos transforma, pero sin dejar de ser conscientes del cambio

Alcibiades. Todos somos un otro cada día, nuestra identidad en tanto que posibilidad unívoca es en realidad una invención, un constructo; en realidad somos muchos

Fedro. ¿Ya estamos otra vez, Al, no te das cuenta de que esa forma de pensar no nos lleva a ninguna parte y que en todo caso sirve para justificar nuestra indolencia?

Alcibiades. No sé qué quieres que te diga Fedro, tal vez exista un término medio…

Fedro. Lo que quiero decir es que no todos los hechos son importantes, y que por tanto no tienen ningún poder de influencia en nuestro carácter, que un puñado son relevantes pero tampoco nos cambian demasiado y que uno sólo de ellos es decisivo.

Alcibiades. Sigo sin verlo claro, creo que nuestra identidad es inestable

Fedro. Perdona si te ofendo Al, pero no es digno de ti la defensa de la identidad múltiple, me parece simplista y hasta peligrosa, pero sobre todo vulgar en el sentido estricto de la palabra

Alcibiades. ¿Para tanto?

Fedro. Sí amigo Al, para tanto. Creo que el mal de nuestro tiempo tiene que ver mucho con la irresponsabilización del individuo y que ella nos viene inculcada por una sociedad que se recrea en la inmadurez

Alcibiades. ¿Se recrea?

Fedro. Exacto: se re-crea. Igual que te pasaba a ti el otro día con los estrategas me pasa a mí con los inmaduros. Creo que la inmadurez es el principio del mal. No soporto a los inmaduros y adem´as son unos pesados

Alcibiades. ¿Y cuál sería para ti ese hecho decisivo por el que sentiste que hubo un antes y un después en tu vida?

Fedro. El día que comprobé que el mar, verdaderamente y a pesar de todo, es azul

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