lunes, mayo 15, 2017

Diálogo de ciegos: la cultura

Alcibíades. ¿Qué piensas de los lemas Fedro?

Fedro. ¿Qué lemas?

Alcibíades. Ya sabes, los populares, los que nos imponen desde las instancias mediáticas

Fedro. Pues en principio que no pueden ser otra cosa que el reflejo del tipo de sociedad que representa el espíritu de nuestra época, pero ¿por qué lo preguntas?, ¿acaso hay alguno que te disturba?

Alcibíades. En realidad todos, querido Fedro, todos, lo que pasa es que hay uno en concreto, quizá por reciente, que me parece reseñable por lo… perverso, aunque esta vez se trata más bien de un lema que lleva asociada una consigna; el lema sería “tú puedes” y la consigna esa que pretende influir en la sociedad hablando de “la cultura del esfuerzo”

Fedro. Caramba Al, lo primero que se me ocurre decirte es que, en efecto, todo suena a muy actual; de hecho te escucho pronunciar esas palabras y me sitúas en la más pura cotidianidad, creo que incluso podría tratarse del lema actual por antonomasia, lo que sucede es que no sé si todos lo entendemos igual; o mejor, lo que no sé es qué pretenden exactamente quienes nos instan a la confianza en nosotros mismos con ese lema…, “tú puedes”, porque por otra parte lo que nos imponen desde las altas instancias mediáticas e institucionales es la gamificación, que podía ser entendida como lo contrario a la “cultura del esfuerzo”

Alcibíades. De nuevo llevas razón amigo Fedro, no había caído en esa pequeña contradicción

Fedro. De pequeña nada

Alcibíades. Cierto, bueno pues entonces reconduzcamos la conversación: ¿cómo crees que cuadra ese lema que implica esfuerzo con esa moda de querer hacerlo todo jugable?

Fedro. Mal, querido Al, muy mal, entre otras cosas porque lo que realmente desea el individuo del hoy es, como digo, entretenerse si no directamente divertirse, por tanto lo que se impone es la gamificación y no la cultura del esfuerzo; así que el “tú puedes” sólo puede asociarse al levantamiento de pesas o al ejercicio aeróbico. No sé si con eso te aclaro las cosas o ratifico tus prejuicios

Alcibíades. Los refuerzas, desde luego, pero no por eso deja de indignarme lo de “la cultu…

Fedro. (Interrumpiendo) Desengáñate Al, esa consigna sólo se usa y sólo adquiere pleno sentido cuando es aplicada al esfuerzo físico y al deporte; solamente. De hecho el esfuerzo como concepto aplicado al aprendizaje está, en la práctica, anatemizado. El desarrollo de la mente ya no importa a nadie. Cuando se habla de esfuerzo sólo se hace referencia a ese que se hace con el cuerpo, ya sabes, el esfuerzo que se requiere para superar eso que está tan de moda en los individuos del hoy: los retos personales…

Alcibíades. Ya, entonces lo que no entiendo es lo que pinta en todo ello la palabra cultura: los retos son personales y el trasfondo es el puro individualismo

Fedro. Bueno, si lo piensas bien el deporte no deja de ser cultura

Alcibíades. Pues yo ahí ya disentiría de tu afirmación porque pienso que la antigüedad nada tiene que ver con nuestro presente; tú estás en tu derecho de idealizar el esfuerzo físico –supongo que en base a otras épocas, creo, los griegos…- pero pienso que asociarlo de forma exclusiva al  deporte es un error sin paliativos. Además a mí no me parece nada satisfactorio el esfuerzo físico. Por lo que a mí respecta el esfuerzo físico que yo me veo en la obligación de hacer por prescripción facultativa no parece que tenga que ver nada con la cultura, y absolutamente nada con el placer

Fedro. Cultura es todo, querido Al, todo, te guste o no. Tu caso personal es irrelevante cuando haces ejercicio en un espacio público. Tú podrás dudar de un grupo grande -aunque abstracto- de gente que magnifica el deporte y el esfuerzo físico, pero tú no dejas de ser cultura cuando te mezclas con ellos en el mismo espacio vital. Es más, no sólo formas parte de esa cultura –la que se manifiesta con todos esos deportistas y senderistas que compartís espacio practicando al unísono si bien por motivos distintos-, sino que la configuras

Alcibíades. Pues entonces te lo diré de otra forma: de veras pienso que el deporte hace tiempo que ya nada tiene que ver con la cultura más allá de poder considerar cultura a todo, es decir a cualquier cosa; yo usaría el concepto de forma más restrictiva, de otra forma no sé cómo llamaría a eso que podemos vincular al conocimiento y la sabiduría; en cualquier caso para mí el único reto posible es no morirme sin haber hecho lo posible por entender algo –de la vida; la adquisición de conocimiento como verdadera fuente de placer. Sin embargo, y al mismo tiempo, considero ciertamente patético al individuo que centra sus tus objetivos vitales en retos como el se correr un maratón o hacer puenting. Y menosprecio a quienes se pasan la vida jugando. Creo que estamos casi en la obligación de disfrutar de todo lo que podamos pero también pienso que no es necesario divertirse para poder hacerlo

Fedro. Pero tienen su derecho…

Alcibíades. No lo dudo, de igual forma tengo yo derecho a menospreciarlos. Aunque no los desprecie. Lo que no tengo tan claro es que querer divertirse eternamente sea una forma madura de confrontación con la vida; más bien pensaría que se trata de una actitud pueril por irresponsable

Fedro. Si quieres que te diga la verdad yo pienso igual que tú. Nosotros nos pasamos la vida instruyéndonos y aunque eso no garantice nada en cuanto a la ética se refiere, lo cierto es que estamos más preparados par el análisis, la síntesis y el razonamiento

Alcibíades. Cierto es que no garantiza nada, de eso ya hablamos el otro día, pero al menos te ayuda a conocerte a ti mismo y eso es un primer gran paso

Fedro. Aunque siempre habrá alguien que te diga que no está de acuerdo


Alcibíades. Pero sólo me importará si me lo dice alguien a quien no menosprecio

No hay comentarios: